RubénOctavio

Mujer con maquillaje de payaso sosteniendo un globo rojo, simbolizando el peso de los pensamientos que no perdonan.

Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas

Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas

Cómo se hace de pesado un pensamiento de dos palabras simples, que juntas tienen un gran poder para liberarnos: “el perdón”. Perdonar, para muchos, no es una opción, porque quien nos hizo daño “no se lo merece”. ¿Y si el perdón es la herramienta que tenemos para ser libres? ¿Por qué entonces lo rechazamos? ¿Por qué no nos ponemos a nosotros y a nuestra paz de primero antes que al juicio, al miedo y a la culpa?

El ego prefiere el sufrimiento, no la paz

¿Por qué la paz interior es menos atractiva que un pensamiento que fragmenta la mente y la distorsiona? Llegamos al punto en que justificamos, nos conformamos y normalizamos el sacrificio con algo tan fútil y miserable como el sufrimiento. ¿Será por eso que no me sé valorar? Por andar con ese tipo de alianzas o acuerdos con el ego, creo que son los demás quienes me atacan, me rechazan o me humillan, cuando realmente soy yo quien tiene una mente llena de prisiones esperando ser liberadas.

Lo que no entendemos es que somos nosotros quienes debemos soltarlas. Por estas razones —y muchas más— no nos perdonamos. No olvides que perdonar es sanar, que perdonar es la llave, la clave, para la felicidad, el amor y la paz real, verdadera y perdurable.

Cuando perdonas a alguien, al que liberas es a ti mismo. No sigas aceptando el papel que el ego quiere imponerte; toma el control y elige la paz.

🌿 La paz no se busca: se recuerda.

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