El ego y el caos interior
El ego es un experto en sembrar caos. 🌪️ Lo hace a través de pensamientos repetitivos, autocríticos y distorsionados que pueden desordenar por completo nuestro mundo interior. Ese caos no es casualidad: es la forma en que el ego garantiza que no encontremos paz, aunque sea lo que más deseamos y lo que más trabajamos.
En mis sesiones, nunca falta quien llega diciéndome: “He ido a psicólogos, incluso psiquiatras, y sigo igual que al principio”. Y esto suele deberse a dos razones principales.
1. El paciente espera magia sin hacer su parte
Algunas personas esperan que el terapeuta les toque la cabeza con una varita mágica y desaparezca todo el caos que ellos mismos han construido en su ecosistema mental. Pero ese no es el trabajo del terapeuta. El terapeuta acompaña, guía, da nuevas perspectivas y enseña caminos para que la persona pueda transformar su mente.
El trabajo del paciente es observar su sistema de pensamiento y, con base en las recomendaciones del terapeuta, comenzar a corregir su ecosistema mental. Eso implica desapegarse de lo que el ego ha protegido durante años. Un ejemplo claro: una de las enseñanzas favoritas del ego es “no soltar el dolor”.
Si le preguntas a alguien: “¿Para qué proteges tu sufrimiento?”, la respuesta común es:
“¡Yo no hago eso, ni loco!”
Pero la verdad es que sí lo está protegiendo. Prefiere ser prisionero de una creencia porque el ego le dice que nadie puede ser libre y que todos son culpables. Estas cosas parecen normales, pero son justamente las que tienen a muchos de rodillas, con su ser interior humillado y debilitado.
2. No saben realmente contra qué están luchando
La mayoría de las personas —prácticamente el 99%, por no decir el 100%— no saben qué es lo que realmente deben corregir. No saben que detrás de todo caos, sufrimiento y todas las etiquetas que quieran ponerle, hay una sola causa: el ego.
El ego es lo único que hay que corregir a nivel mental.
La matemática es sencilla:
Si no sabes qué debes corregir…
¿qué es lo que estás sanando?
Si no estás corrigiendo al ego, estás haciendo curaciones temporales. Tarde o temprano las heridas vuelven a sangrar, porque el ego es especialista en reavivar el odio, el enojo, la tristeza, la ansiedad, la injusticia, la soledad, el abandono… y la lista sigue.
En la historia de la guerra, quienes ganaron batallas lo lograron porque estudiaron a su enemigo y conocieron sus debilidades. Con el ego no es distinto. Si no lo conoces, él te domina.
Elegir paz comienza con reconocer la ilusión del ego
Aquí está el verdadero desafío: reconocer que el caos del ego es una ilusión y elegir algo diferente. Confía en ti, en tu capacidad de ver más allá de esa confusión interna y permitir que tu esencia tome el mando.
¿Qué puedes hacer hoy para calmar tu mente y abrazar la paz? 🌿
🌿 La paz no se busca: se recuerda.
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