La naturaleza del amor es expandirse
¡Soy amor! Cierra los ojos, siéntelo y repítelo como si fuera el último grito que la vida exhalara. Verás cómo tu corazón, a la vez que se detiene, salta de alegría tan solo porque lo recordaste y decidiste saludarlo. Tu ser sabe quién es; conoce su procedencia. Sabe que su ADN no se puede cambiar de ninguna forma. Es y siempre ha sido lo que será eternamente. Al amor no hay nada que lo pueda dañar; su poder, su armonía y su dulzura son tan indescriptibles que tratar de explicarlo en palabras es casi insultar su pureza, inocencia y santidad.
El amor no necesita nada; solo se expande
- En su sabiduría, el amor sabe que no necesita nada y se da en su totalidad a la expansión, porque reconoce que su fuente es abundante.
- En la perfecta naturaleza del amor radica la paz.
- En su perfección, un juicio es solo una ilusión, pues lo inocente no puede ser culpable.
Hemos aprendido un tipo de “amor” que lastima, que pide sacrificio, que exige algo a cambio de lo que da. Un amor que castiga y que espera, dentro de su soberbia, que tú descubras el camino que lleva a él, pero en cada paso recibes un millón de senderos confusos para que nunca llegues. Ese no es el verdadero amor; es el ego disfrazándose de lo que buscas. En su ingenio retorcido te dice: “Busca, pero no hallarás”.
El amor real te dice: busca dentro de ti… y me encontrarás. Acéptalo y verás cómo fluye como un manantial a través de tu vida.
🌿 La paz no se busca: se recuerda.
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