Seamos siempre esencia y nunca apariencia, eso hace la diferencia
¿De qué le ha servido a alguien vivir de las apariencias?
¿Por qué nos cuesta tanto ser honestos, incluso con nosotros mismos?
¿Conocemos realmente lo que significa ser congruentes?
La incongruencia interna es una de las principales fuentes de sufrimiento. Nos enseñaron a mostrar una cara hacia afuera mientras el corazón vive otra realidad. Cuántas veces hemos dicho “estoy bien” cuando por dentro nos estamos desmoronando, o atendemos a otros con una sonrisa mientras nuestro interior pide auxilio. Este es uno de los precios de vivir para la apariencia: la desconexión con nuestra propia verdad.
Vivimos en un mundo donde la apariencia se glorifica y la esencia se minimiza. La comparación, la competencia, la necesidad de aprobación y el miedo al juicio hacen que muchas personas vivan desde un personaje construido, no desde su Ser. Ese personaje puede funcionar un tiempo, pero jamás trae paz.
El peso de vivir desde la apariencia
Cuando vivimos hacia afuera, la vida se nos vuelve un escenario en el que actuamos el papel que creemos que otros esperan de nosotros. Decimos lo que debemos, sonreímos cuando toca, evitamos expresar lo que sentimos para “no incomodar”. Pero ese estilo de vida cobra un precio: pérdida de autenticidad, agotamiento emocional y una profunda desconexión interior.
El problema no es solo que la apariencia sea falsa, sino que nos exige sacrificar nuestra esencia para sostenerla. Si no hay amor en lo que hacemos o en cómo tratamos a los demás, lo único que construimos son castillos de dolor: estructuras frágiles que tarde o temprano colapsan pidiendo sanación.
La esencia libera, la apariencia aprisiona
Ser esencia es elegir lo real sobre lo superficial.
Es vivir desde el amor y no desde el miedo.
Es reconocer lo que sentimos, aceptarlo y expresarlo con honestidad.
Cuando compartimos desde nuestra esencia, dejamos de competir, dejamos de compararnos, dejamos de buscar validación externa. Entramos en una manera radicalmente distinta de relacionarnos con el mundo: más amorosa, más libre y más humana. La esencia siempre construye puentes; la apariencia siempre levanta muros.
La congruencia es un acto de amor
Ser congruentes no significa decir todo sin filtro, sino vivir con honestidad emocional.
Significa mostrarnos tal cual somos sin traicionar nuestra verdad interior.
Para mí, compartir con otro ser humano es un regalo divino. No importa si la conversación es profunda o ligera, lo que importa es la presencia. Que alguien se acerque a contarnos algo de su vida es un acto sagrado. La esencia reconoce ese regalo y responde con amor.
¿Qué estás eligiendo hoy?
Apariencia o esencia.
Personaje o verdad.
Miedo o amor.
Seamos personas que dejan huella por lo que son, no por lo que aparentan.
El mundo ya tiene demasiadas máscaras; lo que necesita es corazones vivos.
💡 La plenitud no es un destino, es un camino que podemos recorrer juntos.
💛 Únete a nuestra comunidad y explora cómo nuestras publicaciones y programas pueden llevarte hacia el amor, la paz y la sanación interior. ✨
🎯 Atentos a todo lo que viene: los retos transformacionales que cambiarán vidas están a punto de llegar.
🌟 Síguenos en redes sociales, en nuestra página y sé parte de esta transformación.
(Baja más y encontrarás los enlaces para ir a la comunidad y programas)
#RubénOctavio #Conciencia #Autenticidad #AmorPropio #SanaciónInterior #Esencia #VerdadInterior #DespertarEspiritual #PsicoterapiaIntegral #TransformaciónPersonal #Autoobservación #Plenitud #Ego #PazInterior #UCDM #UnCursoDeMilagros









